Las Mochilas Locas

Túnez

Túnez

31 octubre a 7 noviembre 2019

Esta vez nos escapamos a Túnez, digamos que por casualidad. Hemos cogido las vacaciones de invierno nada más pasar el puente de los santos para que los precios sean más bajos, pero sorprendentemente, esa semana no hay ninguna oferta de vuelos ni de paquetes de vacaciones, ni de hoteles ni de nada.


Al disponer sólo de una semana, buscábamos algo sencillito, como Malta, pero los vuelos que durante todo el año están regalados, la semana del 4 de noviembre se suben a la parra.


Se van acercando las fechas y los precios continúan subiendo, así que ampliamos horizontes y comenzamos a buscar otros destinos. Después de unas horas de investigación, encontramos unos vuelos a Túnez por 122 € pero que, curiosamente, incluyen el puente. Como es fiesta, nos vale, así que sin dudarlo les cogemos.


Los horarios de los vuelos son inmundos, sobre todo el de vuelta, pero la pela es la pela y éstos son los más económicos.

Viajamos con equipaje de cabina y en este caso podemos llevar únicamente 10 kilos de peso y una mochila bastante pequeña, algo que nos importa poco porque es más manejable para andar con ella todo el día.


Aunque hemos dudado con el calzado por el tema del calor que hace allí, nos hemos decidido por llevar zapato cerrado, que nos sirve para todo y evitamos que nos pique un escorpión en el desierto.

También llevamos toallas de microfibra, pero en los hoteles no nos ha sido necesaria, solamente la hemos tenido que sacar para meternos en aguas termales. Abultan poco y no pesan nada.


Pantalones desmontables, tres camisetas, forro polar, chubasquero, pijama, ropa interior, chanclas y bolsa de aseo. En eso consiste nuestro equipaje. Lo que más pesa son las baterías y cargadores, las guía y las cámaras, pero como también permiten bolso de mano, lo repartimos y la mochila nos queda medio vacía.


También es útil llevar un paquete de toallitas húmedas, porque allí, con esa costumbre de utilizar la manguerita para el wc, hay veces que el papel higiénico escasea.



Los últimos días están siendo complicados, y preparamos la mochila un rato antes de salir y a toda prisa. Como siempre, pensamos que con llevar pasaporte, los billetes de avión y dinero, está solucionado. Bueno, y el móvil.


Como es salida de puente y vamos a Madrid al aeropuerto, nos tememos lo peor, pero esta vez El Eterno está de nuestra parte y llegamos sin problemas, con mucho tráfico pero sin atasco.


No tenemos tanta suerte a la hora de aparcar. Hay partido en el campo del Barajas y las calles aledañas están llenas. Por suerte, a la segunda vuelta sale un coche y cogemos su sitio a toda pastilla.

Vamos con tiempo suficiente, y ya hemos facturado, así que lo que nos queda es el suplicio del control de equipajes, que cada vez se pone más pesado. Pensamos que al ser tarde habrá pocos viajeros, pero lo de este aeropuerto es increíble. Llegues a la hora que llegues, está petado.


Para la primera noche, y dada la hora a la que llegamos, hemos buscado enBooking un alojamiento barato. ¡10 €! Y si os fijáis, la mitad son impuestos. Aunque está bien valorado, por ese precio nos esperamos cualquier cosa.

Pasados los controles del aeropuerto, estamos listos para partir.


Nos han dado asientos separados, se ve que Air Europa ha copiado esa estúpida costumbre de Ryanair, pero como el avión no va completo, la azafata nos dice que podemos sentarnos juntos.


Es un vuelo corto y salimos puntuales. ¡Túnez nos espera!

Advertencia:


Es la segunda vez que venimos a Túnez. La primera lo hicimos en un paquete organizado y nos quedamos con ganas de explorarlo a nuestro aire. Ya sabéis, tiempos controlados, visitas a fábricas de alfombras y tener que ir a todas partes rodeados de gente. Por ello, esta vez queremos hacerlo por libre pero, tristemente, tengo que avisaros que NO es fácil recorrer Túnez por tu cuenta, y no lo digo porque haya algún tipo de riesgo.


Los tunecinos son encantadores y te ayudan siempre que pueden. No son pesados ni agobiantes y nadie ha intentado robarnos o estafarnos.


Sin embargo, los transportes públicos dejan mucho que desear. Se pierde muchísimo tiempo intentando llegar a tu destino, eso si lo consigues.


Las louages (taxis colectivos) hacen recorridos cortos y, en general, hay que olvidarse de encontrar uno por la tarde. Poco servicio de autobuses y taxis y si tienes intención de recorrer varios pueblos, vete olvidando de conseguirlo.


Para hacer un trayecto largo hay que ir dando “saltos” por las ciudades intermedias y, en algunas, cambiar de estación de taxis.


Una vez llegas a la “base”, te encuentras que no hay transportes para los pueblos. Irremediablemente te toca contratar una excursión o un conductor privado.


Por eso, os recomendamos (si os atrevéis) alquilar un coche.


El tráfico en las ciudades es terrorífico y en las carreteras principales, te juegas el pescuezo, pero en las zonas más tranquilas del sur, se puede conducir bien aunque el firme de las carreteras no está en muy buen estado por lo que es recomendable coger un buen seguro para el coche.


Sin embargo, eso te va a facilitar mucho realizar excursiones con calma y visitar los lugares más auténticos.


¿Qué haría yo? Coger un tren desde Túnez (por la parte costera, la zona opuesta no tiene tren y está fatal comunicada) y ya en el sur, donde se encuentran (para mi gusto) las zonas más espectaculares, alquilar un coche.


Para ver las ciudades romanas que están por la parte norte y centro del país, se puede utilizar taxi colectivo. Algo engorroso, pero se consigue. Sin embargo, como os iremos contando, las maravillas naturales del sur, precisan un vehículo propio si lo quieres hacer con calma.


NO es imposible, ojo. Pero sale más caro y se pierde tiempo.


Nuestra próxima visita la haremos de esta manera, probablemente.


Y sin más dilación, comenzamos a contaros nuestras aventuras. Espero que os gusten y resulten útiles.


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