Las Mochilas Locas

Azores. Isla Terceira. Día 4. Ruta Misterios Negros, Gruta Do Natal, Gruta de la Navidad y Nossa Senhora do Pilar

Cuarto día en Terceira


Malo. Pero muy malo, levanta en día. No es que haya algo de niebla, como ayer. Qué va. Llueve sin parar. Una lluvia meona que no tiene pinta de cesar.


De las diferentes rutas que vemos desperdigadas por encima de la cama, ninguna nos termina de convencer.


Al final, decidimos que hoy va a ser el día que alquilemos el coche para ir a ver el interior, donde se encuentra la Gruta de Nataly las Furnas do Enxofre, unas fumarolas existentes en la zona de Algar do Carvao. No hay transporte público en el interior de la isla, especialmente a esta despoblada zona.


Hemos leído que únicamente se pueden visitar las grutas por la tarde, ya que lo lleva un grupo de montañeros y solo disponen de ese horario.


Nos negamos a pasar el día en el hotel, así que, a pesar de la lluvia, decidimos agregar una de las rutas de senderismo, Misterios Negros, que está en la misma zona y no es larga.

En primer lugar, evidentemente, hay que alquilar el coche.


En el mismo hotel hay una oficina, pero hay bastante gente esperando y resulta algo más caro. También tengo un folleto de Portugal Tours, algo más económico.

Teniendo en cuenta que únicamente lo quiero por un día, el precio se incrementa considerablemente. Es la manera de engancharte a que lo alquiles más de tres días, pero nosotros hemos venido a caminar y a viajar en los transportes públicos. Siempre, en nuestros viajes, intentamos integrarnos lo más posible y comer, desplazarnos, etc como lo hacen los habitantes de ese lugar.


Como es habitual, termino consultando Skyscanner y encuentro mejores precios. El alquiler más asequible lo ofreceRent a car Aguiatur. Por día son 26 € y la oficina no queda lejos. Bueno, más que una oficina, se trata de un quiosquillo donde también venden algunos recuerdos y ofrecen excursiones. Si nos queda tiempo, nos gustaría ir al avistamiento de cetáceos, pero ya se verá.


Pasados los trámites del alquiler, nos montamos en el coche, contentos porque parecía que se había despejado. Pero esta isla está llena de montañitas (antiguos volcanes en su mayoría) y, según empieza el ascenso, nos envuelve la niebla y la lluvia se acrecenta.

Aparcamos nuestro flamante coche en la puerta de entrada a las grutas. Está cerrado, pero nos acercamos a mirar el horario, confirmando que es visitable únicamente por la tarde, pero para ellos “la tarde” comienza en lo que nosotros consideramos mediodía, así que podemos aprovechar bien el día.

La ruta Misterios Negros parte de ahí mismo, pero el clima es tan desagradable que no sabemos ni qué hacer. Nos quedamos dudando un rato dentro del coche, pero no queda otra. Hay que echarle valor y arrancarse a caminar, con lluvia o sin ella.


Por suerte, traemos buen calzado y chubasqueros. Lo difícil es sacar hoy la cámara de fotos, si no queremos que se estropee, así que nos toca tirar de móvil, y aún así, secarle enseguida.


Esta ruta es circular y discurre por la sierra de Santa Bárbara, pasando por varias lagunas y algunos picos. Las piedras del camino son negras y, ciertamente la ruta hace honor a su nombre. Es un paraje muy bonito.


Culminada la remojada ruta, nos dirigimos a la caseta de entrada, que ya se encuentra abierta.


Allí nos informan de la posibilidad de adquirir la entrada combinada, que nos permite ver el propio Algar do Carvao y la Gruta do Natal por 12 €. La entrada sencilla a una de las cuevas cuesta 8 €, pero no tenemos ninguna duda de que queremos ver las dos y, para mayor comodidad, se puede pagar con tarjeta.


La visita comienza en el centro de interpretación ubicado en el exterior del acceso a la Gruta Natal, donde nos dan una explicación y nos disfrazan con unos cascos.

Se trata de unas grutas originadas por erupciones volcánicas. Tubos por donde pasó la lava hace miles de años.


Me resulta impresionante. Nunca habíamos estado en una gruta de estas características.

Su nombre se lo debe a que, el 25 de diciembre de 1969, la gruta se abre al público y se celebra una misa de Navidad. Y así se quedó. Ahora, incluso se celebra algún bautizo o boda. Una formación en la roca hace las veces de altar. Desde luego, original si que es.

Dentro de la cueva, existen especies de algas endémicas de esta isla y diferentes tonalidades en las paredes, debidas a la presencia de distintos minerales.

Una de las grutas presenta una chimenea, una laguna…. Es realmente un lugar que no te deja indiferente.

Pues bien, una vez visitadas las dos grutas, y con bastante tiempo por delante, echamos un vistazo a la guía y nos animamos a visitar las Furnas do Enxofre, unas fumarolas que pueden observarse (en teoría) a lo largo de un circuito hecho con barandillas de madera.

Digo teóricamente porque nosotros no logramos ver ninguna. Imagino que la niebla que había se mezclaba con las leves fumarolas y pasaban desapercibidas. Eso si, de barro nos pusimos hasta las orejas. Un poco decepcionante.


De vuelta al coche, y viendo que las nubes se quedaban en la sierra, paramos en un conocido bar que es, a la vez, fábrica de quesos, en Nossa Senhora do Pilar. Se llama Queijo Vaquinha. Allí puedes degustar diferentes quesos y también comprarles (se encuentra en la Canhada do Pilar, 5 por si estáis interesados en conocerlo).


Cuando llegamos (se puede aparcar bien en un campo que hay al lado), nos tuvimos que quedar en la puerta un rato, porque un grupo de mujeres, presididas por un cura, hacían una especie de baile dentro del bar. Todas en fila, de pie dando pasos a uno y otro lado. Algo similar al Saturday Night en versión comedida.

Tras el grito triunfal del cura, el grupo de bailarinas se disolvió y pudimos acomodarnos un rato a descansar y disfrutar del sol, que allí si que brillaba.

Son las 17,30 h y ya hemos hecho todo lo planeado. Volvemos al coche y vamos pasando por algunos pueblos bonitos camino de Angra.


Una vez allí, devolvemos el coche sin sorpresas (me temía lo peor porque tenía bastante barro por fuera y me esperaba que me cobrasen el lavado o algo así. Sin embargo no hubo ningún problema).


Todavía nos quedó tiempo para bajar a dar un paseo al muelle. Hace buena noche y Angra iluminada está preciosa.

No tenemos ganas de restaurante, así que nos pasamos por un pequeño supermercado y compramos algunas bebidas, algo de picar y lo subimos al hotel.

Así queda la ruta del día. Mañana toca de nuevo caminar. Ha estado bien tener coche para llegar a las grutas, pero se saborea menos.

Como cada día, nos arrojamos rendidos en la cama. Ni tele, ni guía, ni planes para mañana. Sobre la marcha iremos decidiendo.


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